Entrevista a La Nave Invisible

Además de dar voz a escritores o editoriales, en El vals de la araña deseamos entrevistar también a representantes de rincones y proyectos literarios que consideramos afines. Hoy charlamos con las representantes de La Nave Invisible, página centrada en recopilar y dar a conocer la obra de escritoras de género fantástico, tanto clásicas como modernas.

Bienvenidas. Si os parece, podéis empezar presentándoos para que aquellos lectores que no están familiarizados con vosotras y La Nave Invisible os conozcan.

Antes de nada, muchas gracias por hacernos un hueco en El vals de la araña. Como muy bien habéis dicho, La Nave Invisible es un proyecto dedicado a visibilizar autoras de género de cualquier época y nacionalidad, tanto en narrativa como en el medio gráfico y audiovisual. Esto significa que no solo buscamos escritoras, sino también guionistas de cómic, cine, series o videojuegos. La única premisa es que sean creadoras de historias, narradoras en el sentimos más amplio de la palabra, dentro del marco de la fantasía, la ciencia ficción y el terror, que es en lo que nos hemos especializado. No solo porque sean nuestros géneros favoritos a nivel personal, sino porque también nos hemos dado cuenta de que es donde más falta hace esta labor.

NaveLogoLa Nave está compuesta por un equipo de trece personas, todas relacionadas con el mundo de las letras de una u otra forma. En nuestra web (lanaveinvisible.wordpress.com) tenemos una sección dedicada a la tripulación, donde cualquiera puede conocer los nombres y caras concretas que hay detrás del proyecto. Pero lo que nos une y nos define es el compromiso por trabajar para dar voz a esas autoras que, por regla general, han sido ignoradas u olvidadas.

Según tenemos entendido, vuestro proyecto nació a raíz de que una editorial comentase que era más complicado vender las novelas escritas por autoras. ¿Cómo se fue concretando y convirtiendo en realidad el proyecto?

Sí, el debate sobre las complicaciones añadidas que conlleva publicar autoras de género es muy recurrente. Quizá por eso para nosotras fue una sacudida que nos llevó a un estado de “basta ya”. Esa editorial en concreto, además, está comprometida con la publicación de escritoras, y eso lo hizo todo aún más descorazonador. Cuando a alguien no le importan ni la inclusión ni la diversidad, ya sabes a qué atenerte. Pero ver que la gente que lo intenta y a quien de verdad le importa esto tiene que lidiar con un mercado hostil es más duro.

Así que en medio de ese momento tan turbulento, que fue como la gota que colmó el vaso en una época en la que estábamos encadenando un debate detrás de otro, la que hoy es nuestra capitana, Anna Roldós, dio un paso al frente y lanzó la propuesta de organizar algo con lo que contribuir a cambiar las cosas. La respuesta fue muy entusiasta y mucha gente se sumó a la iniciativa, aportando ideas y opiniones. Ahora somos conscientes de que funcionó porque era el momento apropiado, había una necesidad que suplir e hicimos piña. Esto último es muy importante: en este primer año de andadura hemos comprendido que no tiene nada que ver enfrentarse a las dificultades en solitario que hacerlo en grupo. Sin el equipo que nació por esas fechas, La Nave tal vez no hubiese terminado de cuajar.

Después de ese primer llamamiento, el grupo inicial quedó cerrado y, a lo largo del verano de 2016, fuimos dándole forma a La Nave a base de lluvias de ideas y mucho entusiasmo. El compromiso fue vital; teníamos muchas ganas de que el proyecto saliera adelante, así que nos esforzamos por conseguirlo.

 LaNaveInvisible

¿Qué os llevó a llamar a la página La Nave Invisible? Nombre que a la Araña le encanta y le parece muy sugerente, por cierto.

¡Gracias! El tema del nombre lo debatimos bastante. Barajamos distintas opciones, desde referencias a citas de autoras clave del género fantástico hasta nombres de diosas clásicas o juegos de palabras. Pero no queríamos dar preponderancia a ninguna autora en concreto ni a ninguno de los subgéneros que engloba la literatura fantástica. Al final nos decantamos por “nave”, porque podía hacer referencia tanto a barco, más asociado a la fantasía, como a nave espacial, asociada a la ciencia ficción (por eso nuestro logo es también un velero espacial, diseñado por la genial Delfina Palma). La coletilla de “invisible” surgió rápidamente después, pues entronca con nuestra labor de visibilización. En La Nave acogemos a esas autoras invisibles y tenemos sitio para todas.

Ahora mismo lleváis ya más de un año navegando por las aguas, a veces fangosas, de Internet. ¿Qué balance hacéis de este viaje?

El balance es muy positivo, más de lo que nos imaginábamos. Hemos tenido dificultades, por supuesto, pero en general la respuesta de la gente ha sido muy cálida y nos han dedicado muchas muestras de cariño. Muchas autoras e incluso profesionales del mundo editorial nos han dado las gracias por existir; eso es muy emocionante, compensa cualquier mal trago que hayamos podido pasar y nos da fuerzas para seguir adelante.

También hemos tenido tiempo de aprender y madurar a lo largo de este viaje. Empezamos con mucha ilusión, pero también mucha ingenuidad. Poco a poco hemos ido comprobando que los problemas que rodean a este asunto de la invisibilización de autoras son muy profundos, estructurales. Como ya comentamos en nuestra primera entrevista: “Vimos los árboles y nos hemos dado cuenta de cómo está el bosque”. Ahora que hemos adquirido más tablas, tenemos más claro cómo enfocar nuestro trabajo, qué queremos hacer y cómo queremos hacerlo, cuáles son nuestra política, nuestro público y nuestras prioridades, y qué hueco queremos ocupar. Esperamos que esta experiencia extra se traduzca en una mayor optimización de nuestro trabajo, y que el balance del año que viene pueda ser aún mejor.

¿Cuál ha sido el momento más surrealista que os ha tocado vivir desde que salisteis de puerto? ¿Y el mejor?

Momentos surrealistas hemos vivido unos cuantos, pero no merece la pena hablar de ellos, porque ninguno fue divertido. Podemos reírnos ahora, en retrospectiva, pero en parte sería reírse por no llorar. Cuando te dedicas a algo medianamente feminista, sabes que las experiencias desagradables van a llegar sí o sí, antes o después.

CartelCelsiusPor suerte, también hemos vivido momentos muy emocionantes. Poder interactuar directamente con las autoras, no solo nacionales, sino también internacionales, tanto en la Eurocon de Barcelona del año pasado como en el festival Celsius 232 de este año, es algo que no tiene precio. La nominación a los Premios Ignotus 2017 como Mejor Web nos hizo mucha ilusión; y cuando conocimos a Lola Robles en la Hispacon de noviembre y vino a abrazarnos y desearnos suerte, casi nos dio un infarto de alegría, porque Lola es una mujer a la que admiramos y respetamos un montón. Los recientes nacimientos de la editorial Crononauta y de la web chilena especializada La Ventana del Sur también son muy especiales para nosotras, por los mensajes privados que ambos proyectos nos hicieron llegar y que casi nos saltaron las lágrimas. Todo el cariño y apoyo recibidos, cada lector que nos ha dado las gracias por descubrirle nuevas autoras, cada autora que nos ha agradecido el darle voz y difundir su obra… Sí, buenos momentos también hemos vivido muchos y esperamos que lleguen muchos más. No podemos abarcarlo todo, pero si entre unas y otras logramos provocar un pequeño efecto dominó que anime a otras iniciativas a sumarse al cambio, nos damos por satisfechas.

Y en el plano más personal también hemos vivido grandes momentos, porque, después de año y medio, el equipo de La Nave es como una familia. Sabes que, tanto para echarte unas risas como para desahogarte o compartir preocupaciones, puedes contar con el resto de la tripulación, y eso es muy reconfortante.

A veces hacéis llamamientos por las redes sociales animando a los seguidores a colaborar con la página. ¿Hay algún campo en el que agradeceríais especialmente contar con esa ayuda «externa»? ¿Queréis lanzarle algún mensaje a los miedosos?

Pues, por ejemplo, en el género de terror siempre es donde andamos más apuradas. En la tripulación no hay fans del terror específicamente, así que es el campo del que menos sabemos. También es el campo en el que más cuesta encontrar autoras, la verdad. Parece que las escritoras de terror lo tienen aún peor que las de ciencia ficción a la hora de hacerse un hueco en las estanterías. Así que cualquier ayuda al respecto, ya fuese en forma de reseñas, artículos o recomendaciones, sería recibida con los brazos abiertos.

También solemos agradecer cualquier tipo de colaboración en el campo que llamamos vintage-1751222_640“otras narrativas”, que abarca las obras gráficas y audiovisuales. Nos encantaría conocer más guionistas de videojuegos, un sector donde la visibilización de las autoras también es muy, muy necesaria, y muchas se mueven en el género indie (donde es aún más importante darles promoción). Si alguien con más experiencia en estos campos quisiera colaborar con La Nave, sería de gran ayuda.

Por último, nuestra intención es ser lo más globales posibles, así que también tenemos un interés especial en las autoras de género que existen más allá del mercado anglosajón. Latinoamérica y el Caribe, África, Asia, Oceanía, incluso Europa, de la que lamentablemente conocemos tan poco. Pocas veces somos conscientes de lo copado que está el mercado por obras estadounidenses y británicas, y eso limita mucho nuestra comprensión de otras identidades y culturas. Si nos comprometemos con la diversidad, debemos hacerlo también a nivel de nacionalidad u origen, un elemento tan importante a la hora de definirnos como lo son nuestro género u orientación sexual. Con respecto a Latinoamérica, además, es aún más sangrante que tengamos que sufrir esta desconexión, porque compartimos la misma lengua y bien podríamos tener un mercado común. Con el reciente nacimiento de La Ventana del Sur, una web hermana dedicada a visibilizar autoras de género chilenas (con miras a ampliarse en el futuro para acoger autoras de más países latinoamericanos), esperamos paliar un poco este desconocimiento. Pero es un aspecto en el que queremos seguir creciendo.

Y a los miedosos solo podemos decirles: ¡animaos! Colaborar con La Nave es muy sencillo, solo tenéis que mandarnos vuestra propuesta a lanaveinvisible@gmail.com. Aceptamos reseñas, artículos o entrevistas, siempre que se centren en alguna autora de género o su obra, del formato que sea. Cualquiera puede contribuir, independientemente de género o nacionalidad.

En los últimos tiempos también estáis desarrollando un podcast. ¿Planeáis nuevas «maldades» o de momento os quedáis con esos dos ámbitos?

Planes tenemos muchos, pero avanzamos muy poco a poco, porque La Nave no deja de ser un proyecto voluntario sin ánimo de lucro que nos vemos obligadas a compaginar con nuestros trabajos diarios. Este septiembre, a la vuelta de vacaciones, lanzamos un Kofi cuyos fondos queremos utilizar para mejorar la web e invertir en autoras, comprando obras para la biblioteca de La Nave y para sortear entre nuestros seguidores. También estábamos barajando la posibilidad de poner en marcha un Patreon que nos aportara una ayuda extra para poder tener mayor presencia en eventos o incluso organizar algo propio; pero de momento lo tenemos en pausa, porque no estamos seguras de poder gestionar el volumen de trabajo extra que supondría.

Cada paso que damos lo pensamos muy a fondo, porque no queremos que nuestro rendimiento se resienta al intentar abarcar más de lo que podemos. No obstante, esperamos que este nuevo año nos permita consolidarnos y ampliar horizontes.

¿Cuáles son los tópicos que más habéis escuchado / os irritan sobre la literatura escrita por mujeres?

Uno de los más clásicos (y de los más rancios) es el mítico: “las mujeres solo escriben sensiblerías”. Y nos irrita por partida doble; no solo porque da por hecho que una autora no sabe escribir acción, tan dura y oscura como cualquier otra, sino porque además rebaja la dimensión emocional a la altura del betún y establece implícitamente que hablar de sentimientos es una porquería sin valor. Incluso la gente bienintencionada con la típica pregunta de “¿crees que la literatura escrita por mujeres es más emocional?” cae en este tópico manido que perpetúa ciertos roles que sería conveniente revisar. Ya lo hemos dicho antes: no, las mujeres no escriben cosas más emocionales, toda la literatura, escrita por quien sea, apela de una forma u otra a los sentimientos. Porque una obra que no te hace sentir nada es una obra vacía, y nadie quiere escribir algo que deje indiferente al lector, ¿verdad? Parece que esto es algo que mucha gente no termina de entender.

Otro aspecto muy peligroso de este asunto es que ha impulsado a muchas mujeres a demostrar que ellas pueden escribir ciertas cosas “tan bien” como un hombre: batallas, desmembramientos, violencia, mundos oscuros… Y eso está bien, porque de verdad el talento para tratar estos temas no depende en absoluto del género de quien escribe. Quizá nosotras noDaga estemos tradicionalmente condicionadas a ejercer o recurrir a la violencia, pero sí estamos acostumbradas a padecerla, así que sabemos perfectamente de lo que estamos hablando. Sin embargo, si asociamos esto a “escribir tan bien como un hombre”, si la elección de este tono o temáticas lleva asociada también una repulsa hacia tonos o temáticas consideradas más “femeninas”, si huimos de cualquier cosa que huela a sentimientos para que no nos invaliden como creadoras… entonces tenemos un problema. Porque nos están obligando sin que nos demos cuenta a pasar por un aro nada casual. Nos están vendiendo el mensaje de que hay que “masculinizar” nuestro trabajo para que sea de calidad, y que solo seremos buenas, aptas, válidas y aceptadas si hacemos bien lo que la mayoría de hombres considera que es “bueno”. ¿Y a qué estamos contribuyendo así? A perpetuar la idea de que el estereotipo de valores masculinos es mejor y está por encima del estereotipo de valores femeninos. Es un “yo no soy como las demás chicas” encubierto, con su correspondiente dosis de misoginia interiorizada.

Debemos concienciarnos, tanto hombres como mujeres, de que una obra con muchas vísceras, violencia o insensibilidad no es automáticamente mejor (solo por tener esos elementos) que una obra más intimista y pausada, centrada en las relaciones interpersonales, por ejemplo. Podrá gustar más o menos una u otra a nivel personal, pero seamos conscientes de que los gustos personales no definen la calidad de una obra y de que, si no te has deconstruido a conciencia, esos gustos personales también pueden ser un reflejo del sistema patriarcal en el que vivimos.

Esta reivindicación de “lo emocional” es algo cuya importancia hemos ido comprendiendo poco a poco en los últimos tiempos, viendo el menosprecio que recibe desde ciertos sectores. Lo imprescindible es que las autoras se sientan libres de escribir lo que les dé la gana, desde sangrientas batallas hasta historias de amor, sin el peso de tener que ser validadas por la mirada masculina. Tan vital es promover la capacidad de las autoras para abordar los campos que siempre se nos han vedado, como revalorizar aquellos en los que nos confinaron, para acabar de una vez por todas con la creencia de que lo femenino es de segunda o de peor calidad.

Entre vosotras hay un puñado de escritoras, además de otras profesionales del mundo literario. Nos dice la jefa que si queréis presentar brevemente, en un par de líneas para cada una, alguno de sus proyectos y obras, nuestra telaraña es vuestra.

¡Muchas gracias por la oportunidad! Sí, en nuestra tripulación casi todo el mundo escribe y varias de nosotras tienen su trabajo accesible al público.

Anna Roldós autopublicó sus dos primeras novelas, La última alma y Las lunas de Lármor, en 2014 y 2015, y este año han salido a la venta dos antologías que incluyen relatos suyos: Pop! 10+1 relatos musicales y Cuéntamelo otra vez.

Enerio Dima publicó en 2010 La Reina de Amron y participa en dos antologías de próxima publicación: Grimorio 13: Antología de fantasía oscura española y la antología de “cachava y boina” de la editorial Cerbero, No son molinos. Esperamos que a lo largo de 2018 su nueva novela pueda ver la luz.

Tres de nuestras tripulantes pertenecen al colectivo de autopublicación NEUH: Raquel Laforet, que publicó en 2016 El despertar de las razas, Laura Morán Iglesias, que ha publicado este año A través de la arena, y Nerea Luray, autora del relato Galletas y guionista de los webcómics El Burdel y La gata y el dragón. Laura, por su parte, tiene relatos en las antologías Refugiados y La Isla del Escritor, además de haber convocado y coordinado La otra fantasía medieval, y Nerea ha colaborado en el guion de varios cómics más.

Laura S. Maquilón ha participado en las antologías Deseo eres tú y Relatos Falleros, Vol. 5, además de en La Avenida de los Libros 7 y El Taller de la Factoría 2, y ha autopublicado el relato Días en reflejo.

Andrea Prieto Pérez publicó en 2016 Las cenizas que quedan, está a punto de autopublicar la serie Yo maté a Eugene Foster y ha participado en las antologías Blazar, Visiones y Grimorio 13.

Paula Rivera Donoso publicó en 2013 La niña que salió en busca del mar y cuenta con relatos en las antologías Cuentos chilenos de Fantasía: antología 2010-2012, The Best of Spanish Steampunk y Poliedro V: Cuentos chilenos de fantasía, horror y ciencia ficción.

Por último, Rocío Vega está publicando la serie de novelettes Horizonte Rojo, en su Patreon publica relatos de la serie La Compañía Amable y ha participado en las antologías Cuando calienta el sol e Instinto animal.

En septiembre, para celebrar nuestro primer aniversario, incluimos en nuestra base de datos fichas de todas ellas, a modo de homenaje a nuestras chicas, donde se pueden consultar sus bibliografías completas y acceder a algunos textos que tienen online.

A la jefa le gustaría saber una cosa ¿Tenéis buen grog en vuestra bodega?

Pues os vais a reír, ¡pero resulta que la mitad de La Nave es abstemia! Somos piratas de pega. Aun así, a más de una le gusta el buen vino y sabemos de ciertas tripulantes que en la cena de gala de la Hispacon se pimplaron más de un Martini…

Ya os dejamos soltar amarras. Si deseáis añadir algo, es el momento.

Solo reiterar que muchas gracias por la entrevista y por darnos la oportunidad de explayarnos con estas estupendas preguntas. ¡Ha sido todo un honor!

 

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