Reseña: La nueva madre y otros cuentos

Víctor Selles explica en su página web cómo le surge el proyecto de recuperar los relatos de Lucy Clifford y los motivos que le llevan a hacerlo. Ya me puede ir contando alguien en el resto del artículo qué pone, porque yo en cuanto olfateé en el aire aroma a victoriano (me encanta el olor a relato victoriano por las mañanas) salté directamente al link de descarga.

El libro consta de una magnífica portada, tres relatos y una introducción con notas biográficas y de contexto de la vida y obra de la autora. Bien es cierto que los tres relatos me parecen sobresalientes, pero esta introducción es para mí una auténtica joya. Gran trabajo, por parte de Víctor Selles, muy digno de admiración, de documentación nada sencilla de conseguir y contrastar. Al parecer la propia Clifford o bien fomentaba las inexactitudes de sus datos biográficos o no se molestaba en corregirlos. Ni si quiera su fecha de nacimiento está clara, ya que ella era muy propensa a quitarse años. De los datos recabados en esta introducción la imagen que he construido de Clifford es la de un personaje ciertamente peculiar y terriblemente atractivo.

Ahí la tenéis. Sí, tiene un aspecto algo inquietante, ¿no? No solo es la vieja fotografía semivelada. Es esa mirada directa, esa expresión penetrante. Lucy, sin duda alguna, tuvo que ser una mujer muy decidida. Enviudó muy joven con dos hijas pequeñas y esto la llevó a tomarse la literatura como fuente de ingresos en vez de como afición. Tuvo éxito de crítica y ventas, y un círculo de amistades literarias muy activo entre los que destacan Rudyard Kipling y Henry James, cuyos nombres sí han llegado a nuestros días escritos en letras gordas en la historia de la literatura. El de Lucy no, y es curioso porque al parecer ella no solo ejerció sobre ellos una intensa influencia, si no que les ayudó a promocionarse y publicar en los inicios de sus carreras, cuando ella ya era una escritora de éxito reconocido.

La influencia en la obra de James es evidente y abrumadora. Otra vuelta de tuerca es uno de mis libros favoritos, de esos que hay que releer tantas veces como haga falta. Es inquietante, ambiguo y siniestro; y tiene tantas interpretaciones como lecturas le quieras hacer. Me fascina la atmósfera de tensión que genera y el magnífico uso que hace del narrador tendencioso, que nunca sabes si te miente o te dice la verdad. Clifford no usa esta voz narrativa pero de alguna manera consigue el mismo efecto: envolverte en un estado de ánimo desasosegante en el que no necesariamente ocurre nada terrorífico, pero siempre está latente la posibilidad. Lo único que no puedes dudar que es real es la amenaza.

La nueva madre se supone que es un cuento infantil de corte aleccionador, la típica llamada de atención a los niños desobedientes y las consecuencias que puede acarrearles. Pero es terriblemente feroz. Por un lado, conserva la crueldad sin paños calientes de los cuentos previos a la capa de azúcar que los adultos solemos ponerles encima a los cuentos demasiado duros, destinada a no traumatizar a los niños. Ya sabéis, a Hansel y Gretel no les abandonan sus padres en el bosque porque son pobres y no les pueden alimentar; se ve que salieron a buscar flores, o algo similar. Y a Caperucita no se la come nadie, porque llega el leñador y al lobo lo mat… Espera, no, que el lobo pida perdón y prometa no volver a comerse a la gente, y que se hagan amigos y hagan una fiesta. Con regalices y piruletas. Yupi… No. La nueva madre habla de causas y consecuencias directas y claras. Los niños desobedecen y pasa lo que tenía que pasar. La imagen de esa nueva madre con ojos de cristal y cola de madera es aterradora. Yo me imagino a Clifford contándoles ese cuento a sus hijas y a poco que lo teatralizara un poco por aquí y por allá creo que tendría las hijas más obedientes del mundo.

El siguiente cuento se titula El pez falso. Es un cuento corto, tal vez de menor entidad, pero su lectura también es muy interesante. Clifford cuenta una historia trágica de abandono y otredad desde el punto de vista de un niño (un poco empalagosillo, por cierto; pero bueno, esto es un poco «marca de la casa» de cualquiera autor victoriano que se precie y Clifford no iba a ser menos), al que no le podía faltar un final inesperado. Muy acertada, también, su selección.

Por último, Wooden Tony es la historia de un niño inútil, al parecer incapaz de hacer nada productivo, al que su madre defiende con ardor, pensando que en algún momento encontrará su lugar en el mundo y se descubrirá su utilidad. Efectivamente, esto sucede. El final es sorprendente, y al igual que los otros, terriblemente cruel con el leve disfraz de una imagen con una estética muy bella. Aunque se hubiera agradecido que el título del cuento no fuera un espoiler en sí mismo.

El conjunto, por lo tanto, me ha sabido tal vez a poco por su brevedad, apenas sesenta páginas en total, pero algo me dice que le sacaré partido futuro en forma de relecturas y que desde luego estaré pendiente de los siguientes proyectos similares que Selles pueda abordar.

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